FORMARSE, INFORMARSE, REFORMARSE… ¡pero nunca conformarse!

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En estos últimos meses he creído conveniente realizar algún curso sobre demencias y enfermedad de alzheimer. Pero no fue una decisión fácil, me mostraba muy reacia a ello, pensaba que de hacerlo me vería envuelta en el laberinto de esta desgastadora dolencia. De hecho, uno de los motivos por los que saco horas a la noche para realizar tareas o pasatiempos intelectuales, era por buscar una válvula de escape que me abstraiga de mi cotidianidad de cuidadora 24 horas al día, 7 días a la semana.

Pero finalmente comprendí que era una cuestión necesaria. Estar preparados para afrontar esta enfermedad y todos los episodios desconcertantes y de cambios bruscos que conlleva requiere, aparte de fuerza de voluntad y predisposición, formarse e informarse: saber de qué se trata, qué nos exige, qué nuevos tratamientos hay al respecto, y sobre todo, cómo podemos ayudar a nuestro enfermo en las medidas de nuestras posibilidades.

Como comenté en una entrada anterior, soy partidaria del método de “ensayo-error”, de aprender actuando, evaluar nuestros errores y corregirlos en nuestras siguientes acciones. Pero, si bien la práctica es indispensable (“la experiencia es un grado”), la teoría también ayuda a hacer nuestro trabajo mejor.

Actualmente existen numerosos cursos en línea, gratuitos en muchos casos, que pueden ser de ayuda. En estos últimos meses, por ejemplo, he realizado (y estoy realizando) algunos de estos:

http://mx.televisioneducativa.gob.mx/courses/INGER/DEMENCIAS01/2016_S1/about

http://www.crealzheimer.es/crealzheimer_01/formacion/index.htm

Por cierto, Cruz Roja tiene un blog fantástico y muy instructivo centrado en la demencia de Alzheimer, con información de toda índole. Su página es www.blogcrea.imserso.es

Una buena formación nos ayuda a reformar nuestros cuidados y nuestras actitudes para con nuestro familiar. Y lo bueno de esta clase de cursos es su brevedad, lo que nos permite desconectar de esta temática, si nos produce agobio, e intercalarlo con algún cursillo de couching, motivación o mindfullness, lo cual aconsejo encarecidamente a otros cuidadores para reforzar nuestro estado de ánimo y adoptar una actitud positiva ante las adversidades y la fatiga emocional que causa el cuidar a enfermos con demencia. ¡Porque no hay que conformarse con las cosas negativas que salpican nuestras vidas! Siempre hay una ventana que se abre ante una puesta que se cierra; una luz que se enciende, ante la obscuridad y la ofuscación que se cierne sobre nosotros 🙂 .