POR QUÉ ES BENEFICIOSO PARA LOS CUIDADORES CREAR UNA LISTA DE PROPÓSITOS

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¡Feliz Año Nuevo, amigos!

Ojalá que hayan disfrutado de una gran entrada de año y tengan muchos deseos e ilusiones puestas en este año que ya empieza. Pero, sobre todo, espero que puedan encararlo con esperanzas y mucha energía positiva, para luchar por esos deseos más profundos que alberguen en su corazón y que los ayuden a progresar en la vida 🙂 .

Aunque para muchos cuidadores, que vivimos entregados a nuestra rutina de prestar atenciones, cuidados y compañía a nuestro familiar enfermo, a veces el calendario deja de poseer un sentido tan importante, así como lo tiene para la mayoría de las personas que realizan labores fuera del ámbito doméstico —al menos yo muchas veces ni sé en qué día vivo ^^—, creo que es necesario no perderlo de vista y ser lo suficientemente conscientes de aprovechar mejor cada día que la vida nos regala.

¡Así que no desperdiciemos este nuevo año, mes, semana y día que ha entrado en nuestra historia y exprimámoslo lo más posible! Cada jornada que empieza es una nueva oportunidad para ser un poquito más felices y disfrutar de la abundancia y las pequeñas alegrías que nos rodean, ¿no les parece?

Por eso, yo me sumo al mandato social de elaborar las famosas listas de intenciones/propósitos/resoluciones propias de cada inicio de año ^^.

Y tengo la impresión de que para los cuidadores puede resultar algo muy terapéutico y estimulante plantearse qué deseamos conseguir durante los próximos días, para lograr el equilibrio y el progreso que ansiamos en nuestra vida 🙂 .

¿Por qué pienso esto? Pues, precisamente, porque como cuidadores tendemos a aislarnos del mundo y de nosotros mismos para vivir por y para nuestro familiar dependiente. Con lo cual resulta muy positivo adoptar el hábito de comprometernos a alcanzar nuevas metas muy nuestras, que fortalezcan nuestra autoestima y nos motiven a mantener un estilo de vida más acorde con nuestros deseos.

Es un buen recurso para comprometernos a querernos un poquito más a nosotros mismos y demostrárnoslo con hechos.

Sé que dicho así, en abstracto y de forma tan escueta, suena muy iluso… ¡pero no lo es en absoluto, amigos!

¿HACER UNA MERA LISTA DE PROPÓSITOS? NO… ¡CREAR UN PLAN DE ACCIÓN!

Si nos detenemos un momento a pensar en nuestra vida como cuidadores, ¿cuál es nuestra mayor fuente de lamentaciones o frustraciones? No tiene nada que ver con el hecho de tener que cuidar a un ser querido, porque eso hasta nos reconforta y nos hace sentir satisfacción de estar cumpliendo con nuestro deber como miembros de una familia…

El problema que sufrimos quienes nos dedicamos a cuidar de otra persona es, en mi opinión, el desgaste físico, mental y emocional que supone el cumplir con nuestras tareas día tras día, hora tras hora, sin tener opción de tomarnos un descanso para recuperar fuerzas. Sin olvidar que, en el caso de los enfermos de Alzheimer, cada día que pasa su demencia se agrava, lo que conlleva mayores episodios de cambios de conducta y humor, así como mayor necesidad de acompañamiento y ayuda del cuidador, ya que su independencia cada vez se ve más mermada.

En tales situaciones la aparición de estrés y agotamiento en los cuidadores resulta irremediable. Y la falta de control sobre nuestra vida, también :(.

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Entonces,  se impone como algo de lo más habitual que los cuidadores dejen de lado su vida personal para ocuparse en todo momento de la persona enferma, como también es común que a la larga estén tan ‘quemados’ y agotados con su labor que no tengas ganas de realizar nada que esté más allá de lo estrictamente obligatorio.

Intentar no caer en este espiral de cansancio y abulia o desgana, así como intentar buscar el modo de contrarrestar esta situación tan nociva, pasa obligatoriamente por darnos espacio y tiempo a nosotros mismo como seres independientes de nuestros enfermos.

¡Y una lista de intenciones que recoja pequeñas acciones que podamos llevar a cabo para alcanzar ese fin puede resultar muy motivador! Y este es un momento propicio para llevarlo a cabo ^^ .

Propongámonos, pues, pequeñas metas para este momento presente centradas en darle prioridad a aquellos sueños o deseos que más anhelemos realizar. Pequeños y asequibles propósitos que nos incentiven a querernos y cuidarnos; que nos permitan crecer como personas, seguir progresando y autorrealizarnos, al tiempo que cumplimos con las responsabilidades de ser cuidadores.

Porque nadie va a hacerlo por nosotros, depende de nuestro empeño el avivar la llama de nuestro amor propio para conseguir nuestros objetivos de balance entre ambas facetas de nuestra vida: la personal y la familiar. Después de tanto desvivirse por otro ser humano, por nuestras familias, nos merecemos dedicarnos tiempo a sacar adelante esos deseos especiales que nos hagan felices, que nos llenen y nos ayuden a sentirnos bien.

Lo imprescindible es tener claro —¡clarísimo— que sin acción no hay beneficios, ni logros, ni na’ de na’, por eso debemos marcarnos metas humildes a nuestra realidad. De ahí que no se trata solamente de elaborar una lista de propósitos, sino de planificar cómo conseguir esos propósitos. De esta formas, sabiendo qué pasos debemos dar para hacer realidad nuestras metas, todo se vuelve más sencillo de alcanzar.

Y, por supuesto, nuestros propósitos han de ser flexibles, lo cual no significa que no haya que ser perseverantes y comprometidos con nuestra causa; simplemente, quiere decir que tampoco debemos sobreexigirnos a hacer esfuerzos extra, que terminen convirtiendo nuestro deseo en una nueva carga.

Se trata más bien de tomarse las metas sin prisas, pero sin pausa, disfrutando del hecho de llevar a término nuestras resoluciones, de sentirnos genial por hacer algo por puro placer —o cabezonería ^^—, por retomar las riendas de nuestra vida previa a la aparición de la enfermedad de Alzheimer en nuestro hogar.

Una lista de propósitos ha de tener como objetivo primordial sacudir las telarañas anidadas en el ánimo del cuidador, distraerlo de la rutina de los cuidados interminables y alejarlo lo más posible de la desidia o la depresión, que siempre los acecha y, sin duda, es el mayor riesgo que deben combatir.  El temido síndrome del cuidador quemado, ya saben.

Diría que se trata de hacer (lo que queramos) para ser (lo que aspiramos).

Sin embargo, todo deseo implica un esfuerzo, un compromiso. No es algo fácil cumplirnos nuestras buenas intenciones. A veces conseguir sacar adelante un proyecto requiere muchas horas de dedicación y, sobre todo, mucha voluntad para ponerse a ello cuando la pereza, la fatiga, la falta de costumbre son el pan nuestro de cada día.

¡Pero todo trabajo trae consigo una recompensa, amigos! Y esa recompensa nos hará sentirnos en armonía, sentirnos vivos y productivos y nos mostrará que seguimos adelante, a pesar de las adversidades que hay a nuestro alrededor.

¡Así que anímense a pensar en ustedes y darse la oportunidad de seguir autorrealizándose! ¡Cada persona tiene algo excelente que aportar al mundo —su talento, su personalidad, su luz— y que la hace única y diferente del resto! Por eso tienen que cultivar la compasión consigo mismos dedicándose tiempo para mostrarnos al resto de lo que son capaces.

Y es que, aunque ser cuidadores está muy bien, francamente dudo mucho  que, en la mayor parte de los casos, sea una vocación; seguramente, el talento o la profesión de un cuidador no tenga nada que ver con su labor doméstica, ¿verdad? ¡¡Al menos la mía no!!

Y a fin de cuentas, queridos amigos, basta con seguir tres recomendaciones generales para convertir en realidad toda meta que visualicemos como recurso para transformar —¡y empoderar!— nuestra cotidianidad :1) compromiso y motivación; 2) rutina y práctica continua; y 3) recompensarse con algún premio por nuestros logros o constancia.

Además, ¿saben una cosa? Los especialistas en la materia afirman que si uno de capaz de mantener la disciplina de un nuevo hábito durante 21 días, este se convierte en rutina y, por tanto, se cumple con mayor facilidad. Así que, visto lo visto, tampoco es taaaannn complicado, ¿no?

MIS PROPÓSITOS PARA ESTE AÑO…

En cuanto a mí y mis propósitos de año nuevo, les puedo contar que solo me centro en un puñado de objetivos, todos de índole intelectual, profesional y espiritual (los tipos de propósitos que tengan que ver con hacer ejercicio, dietas y dejar adicciones innecesarias, qué quieren que les diga, pero no van conmigo ^^. Para eso, me declaro un desastre de pies a cabeza, ¡ja, ja, ja!).

Porque sí, mi obsesión intención es seguir creando currículum Laboral, abrirme nuevos horizontes profesionales más acorde con mis pasiones para que, cuando pueda volver a insertarme en el mundo laboral, estos años de desempleo no me pasen factura. Y por fin pueda manifestar un empleo a mi medida, que me aporte auto-realización personal, y que yo pueda sentirlo como parte de un estilo de vida que me haga sentir mucho bienestar y mucha paz interior.

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En este sentido, y aprovechando que este año contaré con una situación más ventajosa al llevar a mi familiar enfermo de Alzheimer unas horas a un centro de día, quiero aprovechar ese tiempo para sacar adelante este blog y todo lo relacionado con ¡Buenos días, Alzheimer!, que aunque no lo parezca, exige controlar mucho de temas técnicos del medio digital —cosa que detesto con todo mi ser ^^— y mucha dedicación de gran parte de mi tiempo libre. ¡Pero también me aporta tantas cosas buenas que tengo un intenso deseo de seguir perfeccionándolo  y  nutriéndolo para que mi blog sea un espacio digital que sienta como mi hogar simbólico.

Por otro lado, me interesa seguir haciendo curso para reciclarme a nivel profesional y, principalmente, seguir escribiendo artículos para revistas académicas o para otros blogs.

Y es que, desde que soy cuidadora, he intentado aprovechar mi escaso tiempo libre en realizar investigaciones sobre temas actuales que tienen que ver con problemas sociales sobre las migraciones que se dan en América Latina. Pero también aprovecho para aprender cómo funcionan los mundos virtuales y cómo puedo escribir para espacios virtuales cualquier tipo de artículos.

Y, si bien elaborar un artículo implica muchas horas de investigación y desarrollo, ¡me encanta este trabajo! Es la mejor decisión que he tomado desde que soy cuidadora. Confieso que sueño con poder vivir de la investigación y de la escritura ^^. Así que, siempre, aunque solo sea 15 minutos al día me dedico a cultivar esta faceta de mi vida.

Mi gran propósito, por tanto, se basa en la idea de crearme una estabilidad, tanto material como emocional, que pase ineludiblemente por sentirme útil a nivel profesional, por seguir incrementando mi hoja laboral con nuevas experiencias y nuevos conocimientos.

Y, obvioooo, no dejar de buscar la manera de poder compaginar mi labor como cuidadora con algún tipo de empleo que me permita poder subsistir económicamente y continuar creciendo a nivel laboral. ¡Espero dar con la fórmula mágica para conseguirlo! —Por cierto, se aceptan sugerencias ;).

En fin, amigos cuidadores, ¡¡querer es poder!! Lo imprescindible es no perder la ilusión y las ganas de trabajar por aquello que nos hace brillar como un sol y nos sosiega los nervios.

Y, si bien el trabajar nuestros deseos resulta una obligación exclusivamente nuestra, podemos buscar ayuda externa o recurrir a otras personas cercanas para que nos sustituyan un rato como cuidadores. De este modo, podremos disponer de un poco e tiempo libre y dedicarlo a conseguir lo que queremos —de hecho, este ha sido unos de mis mayores aciertos para terminar el 2016 con mejor pie 😉 .

¡Que este año nos vea apostar por nuestra felicidad y nuestro progreso! ¡Y que ello repercuta en la calidad de cuidados que les otorguemos a nuestros enfermos o a nuestros seres queridos!

¿QUÉ APORTA UNA LISTA DE INTENCIONES / PROPÓSITOS A TU VIDA?

En fin, amigos cuidadores, espero que esta reflexión les haya motivado a crear una estrategia de intenciones para cambiar su vida a mejor.

Porque yo tengo la impresión —tal vez equivocada, no lo sé…— de que como cuidadores estamos más obligados que nunca a pensar en nosotros mismos, a demostrarnos que somos nuestro mayor apoyo y que nunca nos vamos a abandonar por muy crítica que sea una situación.

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Y precisamente crear listas de intenciones es una especie de compromiso tácito que nos hacemos para demostrarnos lo mucho que seguimos confiando en nuestro porvenir y en las capacidades que tenemos para salvar cualquier situación adversa y convertirla en una etapa que nos catapulta hacia algo diferente, mejor.

En suma, crear una lista de propósitos, y cumplírtela, es una prueba de amor incondicional para contigo impagable: te ayudará a sentirte una persona luchadora, empoderada y confiable; al tiempo que te garantiza que siempre vas a dedicar tiempo para ti, para seguir creciendo como persona individual y única.

De hecho, muchas filosofías espirituales suelen aludir al concepto de que nuestra mayor responsabilidad en esta vida es hacernos cargo de nuestra felicidad, responsabilizarnos de nuestro bienestar, y de ser fuente de amor y ejemplo de superación.

En definitiva, ser nuestra mejor versión y compartir nuestra luz con los demás. Y todo eso pasa, ineludiblemente, por trabajar en nuestros mismos, cuidarnos, nutrirnos y amarnos mucho. Y una vez que nos sintamos bien y en paz con nuestra vida personal es cuando podemos ofrecer algo a los demás.

En otras palabras, no podemos ser buenos cuidadores si no sabemos cuidar bien de nosotros mismos. Por tanto, amigos, no se abandonen es te duro trance que es lidiar con la enfermedad prolongada de un ser querido. Sé que es muy duro, nos absorbe mucha energía y tiempo, pero seguro que también nos deja muchas lecciones de vida que nos ayudan a crecer como seres humanos. Y sin duda el desafío para los cuidadores radica en aprender a encontrar el equilibrio entre  nuestro ser y nuestro hacer.

Dicho todo esto, yo les pregunto: ¿Cuál es tu mayor deseo para este año? ¿Cómo piensas demostrarte lo mucho que te quieres? 🙂

¡¡Feliz año nuevo, amigos!! Les deseo mucho amor, certezas y tiempo para ustedes. ¡Espero que podamos crecer juntos durante los siguientes 12 meses y al terminar el año poder compartir todo lo que hemos logrado con nuestro esfuerzo… y nuestra cabezonería, ¡ja, ja, ja!

¡Un abrazo intenso, cuidadores!

¡Y gracias por su presencia y su tiempo! ¡¡Los adoro!!

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