¿POR QUÉ LA NAVIDAD ES UN BUEN MOMENTO PARA LOS CUIDADORES?

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¡Buenos días, amigos!

¡Ya ven! Nos plantamos en los últimos días de este año 2016 y con las Fiestas navideñas llamando a nuestra puerta. ¡Y esto me parece maravilloso!

Sé que hay gente que detesta estas fechas porque les resultan muy nostálgicas o porque implican un ajetreo fuera de lo normal: visitas familiares, regalos que hacer, comidas a las que ir, muchos estímulos por doquier que agobian nuestros sentidos, etc, etc, etc.

Y también sé que muchos cuidadores de enfermos con Alzheimer (u otras enfermedades crónicas) llegan a estas fechas sin demasiadas ilusiones y ganas de celebraciones porque les oprime el corazón ver a sus seres queridos tan inválidos, tan desahuciados por sus dolencias. Es inevitable sentir más que nunca que faltan motivos para festejar algo cuando un familiar se encuentra en unas condiciones tan pésimas y nosotros, quienes estamos a su lado día tras días, estamos sencillamente agotados de tanta lucha diaria sin grandes resultados.

Pero ¿saben una cosa? Yo creo que diciembre puede ser un mes estupendo para obligarnos, a los cuidadores, a salir de la rutina, a ver la vida a través de un caleidoscopio de múltiples colores que nos irrigan las venas de entusiasmo, luces en tecnicolor y sonajeros de cascabeles :).

En efecto, amigos, diciembre es el mes más atípico del calendario, y puede ser el más festivo. La tradición manda a redecorar nuestro hogar con adornos de toda clase y colores que nos recuerdan que hay muchas cosas que celebrar: la llegada de un nuevo inverno —¡y con él que los días paulatinamente van ganado más horas de luz!—, el estar con la familia, el celebrar con los conocidos, el desearnos felicidad en estos días —¡de forma totalmente gratuita y solidaria!— y, por supuesto, que otro año más nuestro amado familiar enfermo sigue al pie del cañón, celebrando la Navidad con nosotros.

Todos sabemos que esta época del año, para bien o para mal, guste o disguste, impacta en nuestras emociones. En diciembre es cuando somos conscientes de que la vida pasa ante nosotros, por muy inmóviles que estemos, y nosotros, con nuestra actitud, podemos pasar por la vida y aprovechar los momentos que nos regala.

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Y esa es otra palabra fundamental de este último mes del año: los regalos. Aquellos que damos y recibimos, los que son materiales y los que son emocionales. No existe momento más propicio que este para agradecer lo que otros nos entregan, para entusiasmarnos con la idea de buscar un regalo ideal para otra persona y sobre todo… para darnos un presente a nosotros mismos. Porque nadie como uno conoce lo que realmente le gusta y anhela. Y porque nadie como un cuidador, que vive su vida a expensas de otra persona, necesita más que nunca demostrarse un sano amor propio haciéndonos un lindo regalo.

Yo lo tengo claro: si mi vida como cuidadora es una rutina llena de estrés, agotamiento emocional y desánimo constante, diciembre me obliga a plantarle cara a esa rutina y llenarla de cambios a todos los niveles. Desde redecorar mis espacios cotidianos con luces multicolor, guirnaldas y adornos llenos de brillo, hasta llevarme a mí misma a realizar pequeños cambios en mi rutina personal —ir a la peluquería para estar más presentable (¡ja,ja,ja!), acudir a alguna pequeña fiesta con mi familiar, indigestarnos comiendo chocolate y turrones, de esos que nos hacen la vida más deliciosa ^^, animarnos a tentar al azar comprando algún número de lotería o alguna rifa con la esperanza de que nos caiga algo del cielo, …

Lo miren por dónde lo miren, estamos en el momento de levantar nuestro ánimo y celebrar el presente. Dejemos que el espíritu navideño más puro nos invada el alma y nos inunde de energía para sentirnos mejor, para sentir que vale la pena estar vivo y poder afrontar todos los desafíos y sufrimientos que se nos pongan por delante.

Tener un enfermo de Alzheimer en nuestra familia no es la mejor circunstancia para estar de celebración, lo sé y lo padezco. Pero tener a ese familiar enfermo otro año más con nosotros, a nuestro lado, ese es el auténtico motivo de celebración. El día de mañana, cuando ya no esté con nosotros, cuando su dolencia finalmente lo derrote y nos gane la batalla, ya nada será igual. Será mejor, será peor, … lo que está claro es que será distinto, como también nosotros seremos otras personas diferentes a las que somos hoy. De ahí la importancia de vivir de forma consciente el presente, amigos: porque el tiempo que pasa jamás se recupera.

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Y, además, ya que mencionamos el presente, tengan presente (porque esto sí que es un regalo) que el Alzheimer afecta a la parcela cognitiva del enfermo, pero no a su mundo emocional, así que segurísimo que ellos agradecerán que les contagiemos el espíritu navideño un año más, ya que eso le traerá muchos recuerdos del pasado :).

Así que, ¡no hay excusas que valgan! A pesar de las limitaciones que haya —que ya sé que son muchas— llenen sus días de luces de colores —pónganselas de bufanda si hace falta ^^—, minen su casa de gorditos vestidos de rojo pasión, enciendan velas aromáticas, invadan su hogar de muñequitos simpáticos y bolitas resplandecientes, cuelgen sus deseos para el próximo año en las ramas de un hermoso árbol de navidad, arménse con una buena botella de champán o lo que se tercie y disfruten de los últimos coletazos del año que se termina.

Por favor, salgan de la rutina gris que todo cuidador sufre, sino por convicción o motivación propia, al menos por tradición social.

Miren que, aquí donde me ven, yo era de las que odiaba estas fechas y me declaraba una objetora de conciencia en cuanto a las celebraciones navideñas. Y, sin embargo, tener a mi hermano con demencia me ha hecho cambiar el chip y ver las cosas desde otras perspectivas. Ya no puedo darme el lujo de rechazar estos momentos de alegría circunstancial y de regocijo social. Si no lo hago por mí, sí quiero hacerlo por mi hermano. Esto entra dentro de nuestros deberes como cuidadores, ¿no es cierto? 😉

Un abrazo muy fuerte para todos y espero que me cuenten qué planes tienen para estas Fiestas. ¡Se aceptan consejos sobre rituales y demás curiosidades! 😉

¡Gracias por estar ahí y compartir su tiempo conmigo! Es un auténtico honor y el mejor de los regalos ^^ .

2 comentarios en “¿POR QUÉ LA NAVIDAD ES UN BUEN MOMENTO PARA LOS CUIDADORES?

  1. elena gomez dijo:

    mi mamá hace 10 años sufre de alzheimer y hace un mes le dio un ACV estoy desbastada ahora no habla no se rie no camina y no ve eso me tiene muy triste estoy ñuchando para darle lo mejor de mi en lo que le queda de vida y lw doy gracias a dios por permitirme seguir disfrutando de su presencia de su compañía es un placer integrarme a esta pagina saludos

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    • Sabrina Suárez dijo:

      ¡Buenos días, Elena!
      Lamento tu situación familiar. Pero, por si te sirve de algo mi experiencia, te cuento que yo tuve a mi mamá con Alzheimer desde el año 1990 hasta el 2011. Desde el 97, tras sufrir una convulsión, se cayó al piso y, creo, se dio un golpe fuerte en la cabeza. Desde entonces, pasó sus últimos 14 años de su vida encamada. Realmente, esta es la última fase de la enfermedad y puede durar muchos años. Quiero decir que es algo normal dentro de esta dolencia la situación actual de tu mamá. Pero aunque no hablen ni se rían ya siguen percibiendo lo que pasa a su alrededor. Les sigue gustando mucho que les hablen, que les hagan caricias y demás, y con el tiempo te vas ir dando cuenta y vas a saber entenderla. Si bien es cierto que hay que asumir esta nueva etapa, y que es duro verla así, al final para ti como cuidadora va a ser algo más positivo, porque al no caminar, o estar en cama todo el tiempo, no tienes que estar tan pendiente de sus deambulaciones, de que se pueda caer, que se quiera ir de casa o que agarre determinados objetos. Y es más manejable a la hora de asearla, darle de comer y demás tareas. Lo único que puede darte un poco de trabajo físico es tener que sacarla de la cama y sentarla en una silla de ruedas para que su cuerpo no se llene de escaras o llagas. Por lo demás, tienes que seguir con tu actitud de darle lo mejor de ti y atenderla, en ese sentido lo estás haciendo maravillosamente. Es muy doloroso verlos en esta fase, pero hay que asumir que d¡forma parte del proceso de su enfermedad. Pero ella, a pesar de sus limitaciones, sigue estando ahí y sigue siendo una compañía y una presencia vital en tu vida. Mi mamá en su última etapa era nuestro ‘peluche’, la llenábamos de mimos y de atenciones y ella se reía a su modo. Espero que puedas llevar lo mejor posible esta nueva etapa. Con 10 años de experiencia como cuidadora a tus espaldas, seguro que vas a conseguir extraer lo mejor de esta circunstancia y saber sacar adelante este desafío. ¡Te deseo lo mejor! Y aquí estamos para lo que necesites. ¡Un abrazo enorme para ti y un besote para tu mami! ¡Y les deseo unas Felices Fiestas! 🙂

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